domingo, 17 de mayo de 2015

Perdido en la calle 100


Perdido en la calle 100 decidió aplicar el ABC que había aprendido en la misa de domingo:
Aguantar.
Bostezar.
Callar.

Una vez que encontró el camino el camino a casa, decidió que era hora  de aprender nuevas letras, que lo llevarían a una calle más lejos, con más veredas, con más oportunidades para perderse y encontrarse.

viernes, 6 de junio de 2014

Una conversación cualquiera



-Hola, buen día.
-¡Hola! ¡No sabía que estabas acá!
-Sí, llegué hace algunos minutos.
-¡Qué pena! Seguro me escuchaste hablando con mis demonios.
-Olvídalo, nunca llegué.

lunes, 26 de mayo de 2014

Presentación


Una pregunta indeseada, un comentario a destiempo, un silencio incómodo.
Una ceja levantada, una expresión nerviosa, un ceño fruncido.
Una lágrima a punto de salir, una palabra a mitad de garganta, una sonrisa en deformación.
Una explicación rápida, una respuesta contundente, una duda sin resolver.

¡Ah! Venezolano.

sábado, 27 de julio de 2013

Caracas te quiero


Hace un par de dias se celebraron los 446 años de Caracas. Con este video la homenajeamos.

jueves, 25 de julio de 2013

Diario de un país, por Leonardo Padrón

"Soy una bala perdida. Vivo en el Sector Los Encantos, de la Parroquia La Vega. Ayer le destrocé el pecho a Frenyer Blanco. Tenía trece años y un guante de beisbol. Elijo niños que juegan en la calle. Madres lentas con su bolsa de mercado. Peatones desprevenidos. Busco el torso o el costado de una sonrisa. A veces me lanzo desde un auto en marcha, como una jabalina irresponsable. Soy la detonación sorpresiva. La calle final. Soy la estadística de la tristeza".

miércoles, 5 de diciembre de 2012

¡Allá vienen!

Viene la confusión.
Viene la ausencia.
Viene la multitud.
Vienen los bárbaros.
¡Corre Hermelinda, corre! Que vienen los que queremos y los que no.
Y Hermelinda no quiso correr.
Se quedó preparando café negro en la greca vieja, que destilaba óxido, que destilaba historia, que destilaba vida.
Y finalmente llegaron, llegaron todos.
Y Hermelinda tomaba café.


lunes, 5 de noviembre de 2012

Hace un mes.

Hace un mes esperaba, confiaba, creía, soñaba.

Haces un mes tenía esperanza que podíamos tener un país mejor, un país que vive y se alimenta de la realidad (de la cruel realidad) para crear un futuro sostenible.

Hace un mes confiaba que mucha, pero mucha gente había despertado de ese sueño provocado por un Lexotanil intravenoso agudo, y que ya era hora de dejar las píldoras por sobrecitos de manzanilla.

Hace un mes creía que ya habíamos aprendido la lección, y que como ahora éramos niños buenos, la maestra no nos castigaría y nos dejaría salir al recreo, nos dejaría seguir el camino.

Hace un mes soñaba. Sí, soñaba. 

He despertado y no tengo derecho a pedir 5 minutos más.

Muchacha en la ventana


Desde mi ventana veo a la gente trabajar; uno cree que trabaja por el futuro, otro asegura que trabaja por recuperar el pasado, otro trabaja por la innovación, y otro sin duda, trabaja por la vanidad.

Ellos se funden en una sola torre que abre su puerta a las 7 A.M. Desde ese momento comienza el desfile de letras, colores, pensamientos y letras de colores.

Todos creen saber lo que hacen, pero desde mi ventana percibo que están en una búsqueda equivocada, donde al final del día, solo están ellos y sus conciencias. 

Nada se ha creado.

lunes, 9 de julio de 2012

"Noche de lentejuelas"

Sin duda, uno de los mayores logros profesionales ha sido realizar la exposición fotográfica "Noche de lentejuelas", junto a mi amigo y colega Alejandro Romero (https://twitter.com/alesquid), en el año 2010.

Comenzó como nuestra tesis de grado, y tiempo después se convirtió en un proyecto que el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), luego de muchas controversias y procesos burocráticos casi increíbles, aceptó para ser parte de sus muestras anuales.

"Noche de lentejuelas" es un ensayo fotográfico que documenta la vida de un travesti. A través de 50 fotografías, se narra el proceso de transformación de un hombre para convertirse en mujer por una noche y participar en el concurso de travestis "Miss Gay Venezuela".

Por ser un tema que aún se considera tabú, no fue fácil ver materializada esta exposición, sin embargo la acogida del público fue excelente, aunado a los comentarios, notas de prensa y debates controversiales que hicieron que la experiencia nos dejara un gran aprendizaje y satisfacción.


Acá algunas de las reseñas en prensa:

http://www.eluniversal.com/2010/06/28/cul_ava_noche-de-lentejuela_28A4101291.shtml
http://www.analitica.com/va/arte/dossier/1436085.asp
http://www.codigovenezuela.com/2010/07/cultura-y-espectaculos/arteylibros/travestis-en-el-celarg
http://www.guayoyoenletras.net/?p=5972

Para mi sorpresa, hoy, dos años después de realizar esta exposición, encontré en Google un artículo donde nos nombran, al hacer una comparación de dicho concurso de travestis con el Miss Venezuela real:

http://normajeanmagazine.com/2012/01/el-miss-venezuela-noches-para-construir-modelos/



domingo, 8 de julio de 2012

Re - volver

Ha pasado casi 1 año desde que decidí volver, y otro año desde que decidí desaparecer.

Pero...(así como promesa de candidato presidencial), es momento de retomar este espacio.

Lo bueno, es que hay muchas historias e imágenes acumuladas, podríamos decir que ya son vintage, en vista del tiempo que ha transcurrido, sin embargo, lo vintage ahora es que está en su mejor momento.

Acá vamos de nuevo, ahora sí.

lunes, 24 de octubre de 2011



He vuelto. Así mismo.

No hay excusas para irse, pero sí razones. Quizás el tiempo. Aunque eso suene a excusa.

En un año y medio se acumularon muchas historias, nombres, lugares, imágenes y frases. Y es por eso que acá estoy de nuevo.

"En la humanidad nada acaba del todo, cada cosa se detiene para volver a empezar". Yoritomo Tashi.


miércoles, 3 de marzo de 2010

Lo Simple


Por lo general, las cosas simples no nos llaman la atención. Comúnmente nos atraen los lugares, personas y situaciones que resaltan porque están fuera de la media y se alejan en su totalidad de lo que la sociedad señala como "simple".

Sin embargo, cuando algo "simple" llama nuestra mirada, nuestra presencia o nuestras letras, quiere decir que algo dejó en nosotros y hasta resulta necesario un post.

Así me ocurrió hoy. Por invitación de una colega, visité Chacao Bistró, un restaurancito muy acogedor, con una linda decoración centrada en los detalles, rica comida, buena atención, y sobre todo...con una "simple" pared blanca a disposición de los artistas y sus obras.

Tal es el caso de Romina Hendlin, fotógrafa caraqueña que escogió esta humilde pared para presentar su primera exposición fotográfica denominada "Lo Simple". La muestra resume la sencillez que sorprende a los viajantes al recorrer Venezuela por sus cuatro puntos cardinales. Además con una técnica fotográfica muy bien pensada y lograda.

Las fotografías estarán expuestas y a la venta desde el 03 de marzo de 2010 hasta finales de abril de 2010.

Vale la pena dar una vuelta por este sitio, donde la vista y el gusto serán los favorecidos.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Qué comiquita...

Junio 2009.
Así me ve Eduardo Puertas -Multilock-

Me gusta verte sufrir


Si miro atrás, no veo nada. O veo algo que no me gusta. Veo cosas insólitas. Veo llanto. No quiero seguir viendo.

Si miro al presente…no es momento para ver. O veo los efectos del pasado. O las repeticiones. O las respuestas. ¿Respuestas a qué? ¿A las preguntas del pasado? ¿Cuáles preguntas? No veo. No veo nada. Veo algo. No veo algo.

Sigo viendo llanto. Sigo con las preguntas. Veo lo mismo que he estado viendo. Es una constante. Una visión constante. Quiero ver otra cosa. No quiero ver ahora. Quiero ver con filtros de colores. No quiero ver blanco. Tampoco quiero ver rosa. Tal vez verde.

Nadie habla. Nadie ve. Todos ven. Pero no puedo ver.

¿Y el futuro? ¿Quién lo ve? Veo algo. Todo es posible. Veo lo que dejó el pasado. Veo llanto. Comienzo a sentirlo. ¿Sentir? Nadie siente. Todos ven.

Sigo viendo el llanto. Nadie siente. Todos ven. Todos lloran. Alguien habla.

Ya no puedo ver.

jueves, 2 de julio de 2009

Una noche sensual

Oscuro, mediano, con un orificio en el medio y duro, muy duro.
Una gran experiencia táctil.
La aventura comenzó a las 9:57 de la noche.
Llegué, me quite el abrigo y me dejé llevar.
Solo pensaba en cosas maravillosas.
Los deseos más intensos y acelerados venían a mi mente.
Las horas pasaban, pero el tiempo parecía estar detenido.
Comencé a inquietarme y a sudar.
El dolor se apoderaba de mi cuerpo.
Me dieron ganas de llorar.
En ese momento comencé a entender que no era mi sitio.
El dolor cada vez era más grande.
Su estructura rígida y dura se clavaba en mi cuerpo.
La situación se escapaba de mis manos.
Me levanté, descansé, caminé de un lado a otro, volví.
No podía rendirme, había pagado por estar allí.
Se hizo de madrugada, ahora tenía frío.
Él seguía ahí, consumiéndome el cuerpo y la vida.
Reventé en llanto.
De tanto llorar me quedé dormida.
Cuando desperté ya eran las 6:13 A.m.
Había mucha gente alebrestada a mí alrededor.
Revisé mi cartera, estaba todo.
De repente se abrió una puerta, y vi al fondo: Bienvenidos al Registro Mercantil IV.
¡Al fin! Me hicieron pasar y comenzó la segunda parte de la experiencia, pero antes pateé a ese cuerpo oscuro, mediano, con un orificio en el medio y duro, muy duro, el banquito, símbolo del reino que nos ha tocado.

miércoles, 1 de julio de 2009

Credo



Creo en el aire libre de nicotina.
Creo en el caos de Orson Welles.
Creo que el amor apesta.
Creo en los miedos, en su goce sobre el cuerpo humano y su apropiación del sentido racional.
Creo en la cercanía de la dictadura, en su acoso y la flojera del resto para evitarlo.
Creo en la familia, los únicos que no pueden suspender el nexo contigo.
Creo en los amores perros, te hacen creer que existe algo mejor.
Creo en las cartas de amor, ridículas pero justas en su momento.
Creo en la libertad, de expresión, de pensamiento, de ideologías, de relaciones.
Creo en el derecho a no dar explicaciones.
Creo en el derecho de guardar silencio.
Creo en el derecho de despreciar.
Creo en el capitalismo, sin que sea salvaje.
Creo que un bolígrafo sin tinta puede escribir muchas historias.
Creo que los accidentes ocurren porque son necesarios y oportunos, de lo contrario no serían accidentes.
Creo que el arte no necesita ser entendido para que sea arte.
Creo en la música y en su poder para llevarte lejos, donde quieras estar.
Creo en la tecnología, que llegó para que las neuronas descansaran, para alejarnos de nosotros mismos y para aumentar el ego con que se inflan los globos aerostáticos.
Creo en Dios, pero no en la Iglesia, no tiene nada que ver con Él.
Creo en el té verde, no se para que sirve, pero creo en él.
Creo que el mar y el sonido de las olas son curativos.
Creo en la belleza, lamentable, pero creo, sin ella no puedes sobrevivir con éxito en un mundo que gira por la vanidad.
Creo en la suerte, y en la suerte que tienen algunos de tenerla.
Creo en los medios de comunicación, en su poder para hacerte sentir parte de ellos.
Creo en la soledad.
Creo en los recuerdos, y a medida que pasa el tiempo más creo en ellos.
Creo en los despechos, destructores y constructores de muros de piedra.
Creo en el fashion de los años 80.
Creo en la risa y en el dolor de barriga que produce cuando es profunda.
Creo que alimentar el espíritu es más beneficioso que alimentar el cuerpo.
Creo en las palabras como las constructoras de grandes imperios.
Creo en el aire que respiro, está allí solo para ser respirado por mí.
Creo en el chocolate, en las cotufas y en el atún.
Creo que bailar es necesario para ser feliz.
Creo en el teatro, en el método de la cuarta pared, y en Stanislavsky.
Creo en el olor de las fiestas de cumpleaños infantiles, en el olor a cartuchera y en el olor de los libros nuevos.
Creo en el cine francés.
Creo que ver por la ventana es una tarea de todos los días.
Creo en las historias de Jaime Bayly.
Creo en las miradas.
Creo en los psicólogos, todos deberíamos vivir con uno.
Creo en la amistad, más allá de los amigos que ves todos los días.
Creo en el new age, la metafísica, la kabbalah, el feng shui, el reiki, la reflexología, la limpieza del aura, la aromaterapia, la meditación y todo aquello que inventó el hombre para elevar los pies de la tierra por un momento.
Creo en el “Cuadro blanco sobre fondo blanco” de Piet Mondrian.
Creo en la protesta, en la rebeldía y en la insurrección.
Creo en las agendas.
Creo en la moda, como una forma de vida más que un acto de banalidad.
Creo en la esperanza.
Creo en el placer de las cosas prohibidas.
Creo en la verdad de los espejos.
Creo en el cliché de “todo pasa por algo”.
Creo en los antibióticos.
Creo que los extraterrestres existen.
Creo en la asertividad.
Creo en el poder del tiempo.

martes, 14 de abril de 2009

Gracias


Te agradezco…
…porque me enseñaste a amar, a amar a un país que creía no merecer mi respeto, mi reverencia, mis ganas de seguir, mis ganas de estar en el.
…porque me hiciste entregarme a la mejor profesión del mundo, gracias a ti, comunicar se volvió mi obsesión, mi pasión, mi forma de vida.
…porque me permitiste ver más allá de lo esencial, me hiciste ver el lado más oscuro de la realidad, y eso me hizo crecer.

Te condeno…
…porque me enseñaste a odiar, a cultivar el peor sentimiento del mundo.
…porque contigo aprendí a discriminar a unos cuantos, aprendí a reconocer y a hablar de “ellos”, como si pertenecieran a otra galaxia, aprendí a tenerles lástima.
…porque frustraste un sueño, una esperanza, una ilusión.

Consumiste los mejores años de mi vida, hiciste de ellos un constante vaivén de negatividad, y aborrezco tener que aceptar que esa es la realidad.

A pesar de todo, no dejo de pensar en ti, en lo que pudo ser y no fue, ni será. Pero no esperes que te respete, no esperes que te perdone, no esperes que me compadezca cuando te arrastres, no me esperes…porque mañana cuando vengas llorando, ya no estaré.

Hice lo que pude.

lunes, 13 de abril de 2009

Una carta de amor (Carta para el concurso "Cartas de amor" de Mont Blanc)



Jueves, 26 de febrero de 2009.

Para Sebas.

En estás líneas quiero decirte las razones por las que te amo:

Te amo porque…Okey, ya va. No se por qué te amo.
¡Dios! Esto no puede ser a juro. ¡Todo lo que tengo que hacer para ganarme un viaje a Nueva York! Pero ¿Tendré algo que decir del amor?
Bueno sí, tengo una lista de razones por las que no debería AMARte (conste que aquí está involucrada la palabra amor).

No debería amarte porque:

-No me demostraste tu cariño, si es que me querías.
-Llenaste mi vida de lágrimas.
-Coartaste mi libertad de expresar lo que sentía.
-Me obligabas a ver las películas de guerra que tanto odio.
-Eras la escasez cuando tenía sed.
-No quisiste llevarte bien con mi mamá.
-Eras tan básico que te perdías entre el resto.
-Encendiste mi corazón de rabia con cada desprecio.
-Nunca te reíste de mis chistes.
-Me hiciste engordar, y luego criticabas mi volumen.
-No me hacías regalos el día de los enamorados.
-Mirabas más a otras que a mí.
-Eras torpe y grotesco.
-No te gustaba mi forma de vestir.
-Odiabas ver los atardeceres.
-Aborrecías bailar.
-Nunca fuiste sincero, y cuando lo intentaste salí herida.
-Fuiste capaz, con tan solo dos palabras de transformar un día maravilloso, en el peor de todos.

Por todo eso no debería amarte. Ajá, pero…entonces ¿por qué te amo?
¿Será que si encuentro una respuesta a eso me ganaré el viaje a Nueva York?
Bueno, te amo porque… ¡Ya se por qué te amo! ¡Porque me haces escribir!
Creo que ese es mi otro gran amor. Con él quizás encuentre la respuesta a mi pregunta original. Mientras eso pasa seguiré escribiendo para que la muerte no tenga la última palabra.

Gracias por hacerme escribir, amar y viajar.

Lunes 11 de febrero de 2008.

Escribir un diario. No se qué es eso, o creo que si, pero no me gusta, no quiero.

Muchas veces, en aquellos tiempos, el psicólogo me mandaba a hacerlo, para ver no se que cosa; y siempre resultaba un intento de…

Pero ya que, empezaré por instruirme acerca de su utilidad.

Buscando en Internet sobre cómo escribir un diario, encontré esto en almargen.net:

“Escribir un diario es adentrarse en uno mismo. Es mirarse y pensar qué quiero contar de mí para mí. Es una aventura. Es un lugar donde no da miedo expresar lo que uno siente o quiere. Muchas veces supone reflexionar sobre algo que ha sucedido o incluso que no ha sucedido. Y a veces una página en blanco en el diario dice más que muchas letras”.

¿Y será que si dejo esta entrada en blanco también llegará con la misma intensidad que creo que son los diarios?

Bueno haré el intento de escribir, ya me estoy acordando de una historia que merece una entrada, así sea en algo llamado diario. Se trata de “el terror del carnaval caraqueño”.

El lunes 4 de febrero, día de carnaval, me bajé en la estación de metro Chacaíto, iba con mi cámara para documentar aquello que hasta ese día me parecía una celebración divertida, símbolo de la idiosincrasia del venezolano. Un amigo me esperaba para unirse a la aventura fotográfica.

Cuando me bajé en la estación mi vista se perdía, la cantidad de gente no era contable, parecía una marcha antes de un 2 de diciembre. El espacio vital quedaba reducido al mínimo; pero eso no era un problema tan grave, sino que cada uno de esos seres tenía en sus manos una bolsa de papelillos y un pote de un pegoste que le llaman “tángana”. Era horrible, parecía una guerra, algo así como la Guerra de los sexos. Nadie tenía respeto por nadie. Te lanzaban lo que fuera. Enseguida pensé, ¡el niño que que me eche la famosa tángana en el cabello deseará no haber existido! Ya que el pegoste colorido no se quitaba muy fácil que digamos.


En ese momento los valores de tolerancia, alegría, y paciencia, que por lo general acostumbro tener, se esfumaron por completo. Y el objetivo del día ya no eran las fotos, si no salir de allí lo más rápido posible. Esquivé unos cuantos tanganazos, hasta que llegó el que venía directo a mi melena, y justo en ese momento al dichoso infante se le acabó el pegoste. Fue como un milagrito.

Al día siguiente mi amigo me contó que de regreso a su casa fue víctima de aquellos fanáticos carnavalescos y recibió su dosis de papelillo con talco, tángana, y hasta refresco. Pobre, pero me alegro de no haber estado allí, porque entonces si estuviera escribiendo un verdadero diario en la cárcel, y el psicólogo regañándome por no haberlo escrito a tiempo.

Ahora me río.

Cotidianidad



Martes 29 de julio de 2008.


Betania se despertaba diariamente pensando en cómo cambiar su vida. La cotidianidad le restaba importancia a su existencia. Un día fue a la plaza cerca de su casa, se sentó en una banca e hizo una lista de cosas que podía realizar para darle color a su paso por la tierra. La lista rezaba lo siguiente:

-Iré a un basurero y comeré los desperdicios que encuentre.
-Me raparé el cabello y me tatuaré la cabeza.
-Venderé mi cuerpo al primero que esté dispuesto a pagar.
-Entraré a la tienda de la esquina y robaré la cartera que quiero desde hace tiempo.
-Gastaré la mitad de mi quincena en billetes de lotería.
-Me haré un pearcing en el clítoris.
-Le romperé los vidrios del carro a la vecina que tanto odio.
-Comeré todo lo que pueda y vomitaré hasta convertirme en bulímica.
-Haré un video porno y lo publicaré por Internet.
-Golpearé a quien me mire feo en la calle.
-Entraré a los restaurantes más caros, comeré de todo y me iré sin pagar.
-Me embriagaré cuatro veces a la semana todas las tardes, el resto de los días cumpliré las actividades de la lista en perfecto estado.

Cuando Betania terminó de hacer la lista se le acerca un hombre y le pregunta:
-Disculpe señorita ¿Está ocupada? ¿Puedo sentarme a su lado?

Betania sorprendida por el acercamiento del individuo le responde:
-Estoy ocupada. ¡Váyase!

El hombre con cara de retador le dice:
-¿Y qué tan ocupada puede estar en este subdesarrollo? ¿Acaso tiene algún oficio? Porque que yo sepa, aparte de sobarse la barriga, leer periódicos viejos y chismear con los vecinos, aquí nadie hace nada más.

Betania, ya molesta por la insistencia del hombre le contesta:
-Mire señor, justo ahora estoy a punto de romper mi cotidianidad y no creo que quiera estar cerca.

El hombre inmediatamente le dice:
-Fíjese que yo también la estoy empezando a romper.

Después de eso se escuchó un fuerte ruido. El hombre siguió su camino y al cabo de unos segundos comenzó a correr

Me fui sin saber

Lunes 26 de mayo de 2008.

Unas uñas rasgaban mi cuerpo, unas manos apretaban mi cuello, no podía gritar, y casi no podía respirar. De pronto sentí correr por mi espalda un líquido que me olió a sangre, me asusté. Abrí los ojos y no vi a nadie. Fui a la cocina, tomé agua, pero ésta no saciaba mi sed. Volví a la cama, cerré los ojos, intenté relajarme y me quedé dormida. Al rato desperté y vi mucha gente alrededor, vestida de negro y orando en mí nombre. ¡Que buena vaina, morí y no supe cuando!

Dos

Lunes 26 de mayo de 2008.

No había más espacio, nadie más entraba en ese cúmulo de sentimientos que fundaron. A diario rezaban porque ese universo se mantuviera del mismo tamaño. Las plegarias fueron agudas, tanto, que ambos entraron en la misma urna.

Estoy



Lunes 10 de marzo de 2008.


-Espejito espejito ¿Quién es la más bonita?
-Tú mi amada reina.
-¡Oh! Gracias, lo se.
-Espejito espejito ¿Quién es la más bonita?
-Tú mi amada reina.
-Gracias, lo se.
-Espejito espejito ¿Quién es la más bonita?
-Hay otra más bella que tú en el bosque mi amada reina.

Con esta conversación comenzó su desgracia y la mía.
No es fácil. Miles de perfiles, y una personalidad.
Que injusto que todos puedan mentir y mentirse, y yo siempre traduciendo lo más parecido al cielo.
Es de mala suerte cuando mi vida se desmorona, pero no pasa lo mismo cuando desmorono vidas.
Me acostumbré a presenciar los actos más desvergonzados y falsos; y sólo me queda callar.
Veo las formas más deformes, y los ridículos más naturalizados y me obligo a sonreír.
Tengo que escuchar las historias más fachosas sin que nadie pueda escuchar las mías tan sugestivas.
Me han manchado con colores apasionantes, por amor o por dolor.
Se burlan de mí como si lo mereciera después de tantos años.
Han quitado vidas gracias a la mala suerte que da mi cuerpo hecho pedazos.
Me atribuyen personajes, conciencias y palabras que no conozco ni he pronunciado.
Han hecho de mi una vulgar meretriz que todo lo aguanta.
Pero hay algo que me atribuyen y es lo único que puede avalar mi orgullo y mi razón de ser: gracias a mí el mundo se consume como un pecado.

Me desperté y vi mi cuerpo ultrajado, manchado, deforme, mutilado, rayado, quemado, tal como el espejo que me había soñado, pero supe que estaba viva.

Gracias.

Mi jardín, tu jardín, nuestro jardín



Lunes 10 de marzo de 2008.


Despierto y siento un almohadón de plumas que cae encima, o estoy sobre él, aún no lo se; pero es un placer. Abro la ventana y en el hermoso jardín que recorre mi vida veo algo impresionante, se que existe, se que está allí, no tiene nombre, pero tiene poder. Y por lo general las cosas con poder hacen que cualquier forma se vea mejor de lo que es; o simplemente hacen del mundo un aparato con control remoto que hoy tengo en mi mano.

Desde la grama y sumergida en vino puedo percibir el olor que me presenta el entorno. Las mezclas que he hecho de una vida surrealista y magistral me llevan a creer que Narciso tenía razón, el agua donde se ahogó gracias a su forma de ser fue la mejor donde pudo hacerlo, a partir de allí la abundancia llenaría este universo.

Hay un pequeño espacio en este jardín donde no existen elementos que tengan aire de poder, imagino que el caudal de las relaciones mágicas de la vida se encargará de otorgárselos.

Tal vez Nietzsche lloraría si se da cuenta que su retórica poco flamante acerca de algo más allá de la imagen no ha servido, no ha hecho nada por el mundo donde el brillo es la sensación de vida, y los que lo controlamos debemos gracias a esa verdad que hace que la tierra gire de una manera elegante, soberbia y admirable.

Ya es hora de seguir con el rito diario que hace de la creación una déspota y hambrienta realidad:

Vanitas vanitatum et omnia vanitas.

Vida





Lunes 11 de febrero de 2008.


Martín llega al supermercado, toma un carrito para hacer sus compras y se dirige al primer pasillo. Se encuentra a Laura y comienzan a hablar:

-¡Mi amor que coincidencia encontrarte aquí!
-¡Sí mi vida! Así hacemos las compras juntos y nos regresamos a casa de inmediato, recuerda que tenemos invitados a cenar.
-¡Claro!, así que apurémonos.

Ambos caminan juntos por los pasillos del supermercado.

-Cariño ¿prefieres caraotas rojas o negras?
-¡Ay caraotas! Son tan deliciosas y nutritivas, como me gustaría volver a comerlas. Bueno en fin, sigamos.
-¿Y si mañana temprano hacemos un desayuno criollo?
-Sería magnífico, unas arepitas, hechas de harina Pan, ¿sabes? La amarillita.
¡Y unos huevos revueltos! ¡Ay no puedo imaginarlo ya!
-¿Huevos? ¿Revueltos? ¡Ojalá al menos se pudieran revolver!
-¿Y entonces que desayunaremos?
-Puede ser una taza de café con leche cada uno y a los niños cereal.
-Si es así tenemos que levantarnos bien temprano para buscar una vaca y ordeñarla, y el café…bueno vamos a buscarlo al otro pasillo.
-Sí, apúrate entonces.
-Mira mi amor recuerda el azúcar, debemos llevar una.
-Claro, vamos por ella.
-Cariño, y por cierto… ¿qué le daremos a los invitados en la cena de hoy?
-He pensado en una carne en salsa negra.
-Me parece bien, bastante original, recuerda tomar el ticket de la carnicería.

Cuando pasan por el sector de las legumbres Laura se sorprende:

-Mi amor ¡Mira! ¿recuerdas lo que había aquí? Eran tan bellos, la variedad, los colores ¡Y mira qué cómo alimentaban!
-Si, lo se mi amor.
-Cariño, detente, huele eso ¡Que delicia, lo que más me gustaba, aquí ponían los quesos! Respira profundo, trata de percibir el olor.
-Si, es increíble, parece mágico.
-Bueno ¿Estamos listos no? Ya nos podemos ir.
-No, creo que nos falta el papel sanitario.
-No te preocupes, esta mañana me leí toda la prensa.

Cuando llegan a la caja para pagar la cajera les dice que no tienen nada en el carrito y que no deben hacer cola.

Martín dice:

-Bueno al menos se que estoy vivo, por aquello de los recuerdos y esas cosas.

Laura responde:

-Claro, recordar. Disculpe pero ¿Quién es usted?

Martín caminando a la salida y con unas bolsas vacías responde:

-Nadie.

Nada


Lunes 17 de diciembre de 2007.


“Mis cuentos no tienen estructuras lógicas. A pesar de la vigilancia constante y rigurosa de la conciencia, ésta también me es desconocida”.
Felisberto Hernández. 1955.


Esta premisa no escapa del cuento “Nadie encendía las lámparas”; una narración que comienza con la expectativa más común que pueda tener cualquier lector: esperar el inicio, el desarrollo y el desenlace de la historia. Pero, al terminar de leer, nos damos cuenta que fue un engaño, al menos para quienes esperábamos lo contrario.

Este engaño o falta de..., se denomina “extrañamiento poético”. El término lo introdujo el escritor Viktor Šklovskij para teorizar el formalismo ruso, otros autores lo llaman “singularización”.

Šklovskij dice que el extrañamiento parece una adivinanza, esto se puede evidenciar en la obra de Hernández, desde el principio empezamos a crear historias paralelas, por ejemplo, con la mujer de la melena ondulada quizás pudimos pronosticar que terminaría una historia de amor, al estilo hollywoodense, pero simplemente nada pasa en ningún momento. Se nos rompe la esperanza de densidad que vaticinamos al principio.

Hernández, al convertir lo tradicional en extraño, con esta forma de contar las cosas, tal vez buscaba una percepción estética, más allá de otorgarle un significado; ya que en “Nadie encendía las lámparas” no tenemos un esquema de significados y relaciones lógicas, sino más bien un efecto de transición desde que el personaje comienza con los cuentos hasta que termina la escena. Este efecto hace que su estilo se convierta en arte más que en lógica. La escritora Rocío Arenas Carillo dice que: “El extrañamiento parte de la concepción que la dificultad y duración de la percepción de la obra artística debe prolongar sus efectos y, para ello, es necesario crear una percepción particular del objeto, crear su visión y no su reconocimiento.”

El mismo Felisberto Hernández habla de “la explicación falsa de sus cuentos” y los define como una planta, que no sabe cómo hacerla germinar, ni cómo cuidar su crecimiento, sólo desea que tenga “hojas de poesía o algo que se transforme en poesía si la miran ciertos ojos”.

Diario


Domingo 9 de diciembre de 2007.


Todos los días veo al niño sufrir este calvario donde estamos todos. Conradín, tiene el tiempo de vida contado; el médico dice que no vivirá más de cinco años. Yo no creo eso, pienso que su esperanza e ilusiones harán que su tiempo sea eterno. Pero la señorita De Ropp está de acuerdo con el médico, y más allá de eso, parece que deseara que Conradín desapareciera. No lo quiere, está pendiente de él solo porque siente que es su deber.

Y el odio es mutuo, Conradín no la soporta, no lo deja hacer nada. Yo también la odio, me siento su esclava, no puedo ser.

Creo que ella es la culpable que mi juventud, mi buen humor y mi generosidad se hayan esfumado. Ahora solo veo un rostro agrio en el espejo.

En las mañanas le llevo el café bien caliente a su habitación, deseo que se queme, pero esa mujer parece de piedra, hasta a veces parece que sintiera el café frío. La odio. Luego de eso le llevo a Conradin sus tostadas con mantequilla que tanto le gustan. Es una de las pocas cosas que le sacan una sonrisa. Bueno, a veces sonríe cuando viene del jardín, luego de pasar mucho rato dentro de una caja de herramientas abandonada, allí parece que guarda sus esperanzas, y quizás también las mías.

La bruja acaba de vender la gallina que estaba en la caja de herramientas, el refugio de Conradin. El niño sufre mucho, no dice nada, pero el solo hecho que no pruebe sus tostadas ya lo dice todo.

Ahora debo ir a limpiar todo el piso, que ya lo había dejado brillante ayer, pero el jardinero que se llevó la gallina ensució todo con sus botas llenas de barro.

¡Dios mío! No puedo creer lo que acaba de pasar. Vi a Conradin arrodillado, y no se por qué enseguida salí corriendo hacia la caja de herramientas a buscar a la señorita De Ropp; vi al hurón atravesando el jardín, tenía manchas en su mandíbula, mi grito fue estúpido, o tal vez falso.

Menos mal que la bruja nunca supo de mis sentimientos, si no me hubiera despedido, y ahí si es verdad que se acababa mi esperanza.

Iré a sacar la mermelada escondida para las tostadas de Conradin, ya no comerá mantequilla.

¡Gracias Sredni Vashtar!

Aminta



Lunes 26 de noviembre de 2007.


Aminta, salía todas las noches a pasear sus curvas por las calles más oscuras de Caracas. Calles oscuras pero llenas de sabor, como ella misma lo definía. Sabores agrios, dulces, salados, ácidos, y sin sabores, como la lista de pieles que probaba en una noche. Noche que se dividía en horas, a 90 mil cada una de ellas.

Sí, Aminta tenía la profesión más antigua del mundo. Antigua como sus ganas de ser aquella dama de clase refinada, llena de joyas y clichés sifrinos; pero que lamentablemente estaba un poco lejos de lograr con aquellas vestimentas, aquellos compañeros y aquella rutina con tanto sabor a calle, tanto sabor a anticonceptivos, tanto sabor a Aminta.

Una de esas noches se le acercó un carro de modelo desconocido para ella, pero lujoso como su brillo lo indicaba. Se bajó el vidrio y se asomó un hombre con aspecto sobrio, distinguido, demasiado extraño para estar en la calle de lo sabores a esa hora.

Aminta enseguida dijo:

-¿Nuevo no? Bueno, por si no lo sabía son 90 mil una hora en la cima del cielo.

El hombre, que no mostraba ninguna reacción en su cara le respondió:

-¿Acaso sabes qué es el cielo como para estar poniéndole precio? ¡Y más aún en la parte más alta!

La expresión seductora y complaciente de Aminta cambió, su rostro se puso blanco, parecía que en su vida le habían hecho un cuestionamiento así.

El hombre al ver la palidez de su rostro enseguida le dijo:

-Te pago lo que cueste el cielo al que le pones precio, con tal que vengas conmigo.

Aminta volvió en sí y asimiló que ese era su trabajo, y se subió a aquél elegante vehículo.

Durante 40 minutos el hombre y Aminta estuvieron dando vueltas por la ciudad. Ella no decía ninguna palabra, de vez en cuando veía su reloj, esperando que se cumpliera la hora, para al menos cobrar completo.

Luego de tanto silencio, Aminta pregunta:

Mira chico, ¿y tú nada de nada?
El hombre responde:

¿Cómo que yo nada de nada? ¿Acaso me estas preguntando si se nadar?

Aminta:

¡Ay claro que no! Pero eres el primero que no me lanza encima a los 10 primeros minutos.

El hombre:

¿Acaso no entendiste el cielo que te ofrecía?

Aminta:
¿Cuál cielo? La que ofrece el cielo soy yo.

El hombre:
Pues te equivocas, no sabes quien soy yo ni a qué he venido.

En ese momento Aminta intentó decir una palabra pero no podía hablar, sentía que se estaba ahogando, empezó a sudar más de lo normal, de repente vio todo negro, no supo más de ella.

Aminta se despertó, aún estaba en aquél elegante auto. Vio a los lados y no estaba el hombre tan extraño con el que había hablado hace algunos minutos.

Miró el asiento de al lado y encontró una cajita, la tomó, la abrió y encontró una figura que no sabía que era. Era un muñeco pequeño, pero no tenía idea de su significado.

Aminta se quedó observándolo por unos minutos, una lágrima corría por su mejilla. De repente se da cuenta que no tiene la ropa que se había puesto esa noche, tiene un hermoso vestido. Ese momento se interrumpió cuando escucha la voz de un niño:

¡Mamá, mamá, baja del carro ya, vamos a darle la sorpresa a papá!

Fin.

¡El postre por favor!

Lunes 19 de noviembre de 2007.

Al bajar del taxi amarillo, el cliché neoyorquino número uno, Juan Urdaneta, un marabino recién llegado a Nueva York, divisó el Serendipity así lo leyó, un restaurante en la Quinta Avenida de la Gran manzana, el cliché número dos.

El restaurante se veía grande, luminoso, colorido y costoso, además habían fotógrafos y periodistas dentro, por eso Juan decidió entrar para hacerle honor a la extravagancia que lo caracteriza, como típico maracucho, creyente en la Chinita, adorador de los patacones y seguidor inconciente de la estética Kitch. De igual forma tendría con que jactarse, diciendo que almorzó en el restaurante más famoso de Nueva York, tanto que no sabía ni pronunciar su nombre.

Juan entra con aires de arrogancia de nuevo rico y pide una mesa, el mesonero le trae el menú, se da cuenta que es más costoso de lo que esperaba, pero gracias a sus trabajos en un ministerio público venezolano, podía pagar sus extravagancias.

El maracuchito al ver aquel semejante menú, decide ordenar lo más común que encuentra, ya que no sabe qué es todo lo demás.

Mientras espera su salmón en salsa de mandarina, le pregunta a un mesonero que está pasando, por qué hay tantos fotógrafos y periodistas en la puerta de la cocina. El mesonero le responde que el chef está a punto de presentar el postre más caro de la historia.

Al poco tiempo, mientras Juan saborea su salmón, y la salsa corre por las hendiduras de sus labios, el chef sale y todos los fotógrafos lo siguen hasta la mesa delante de nuestro protagonista, donde coloca un gran sundae de chocolate de 25 mil dólares.

El postre se hizo en asociación con la joyería Euphoria de Nueva York. Estaba hecho con 28 tipos de cacao, incluyendo los más exóticos del mundo. Tenía oro comestible, y estaba presentado en una copa de oro también comestible, decorado con un brazalete de oro cubierto con diamantes blancos.

El fastuoso helado tenía crema batida mezclada con oro, y venía acompañado por una trufa de chocolate de 2600 dólares por cada libra. El postre se comía con una cucharilla de oro con diamantes que luego el cliente podía llevarse a casa.

Mientras el chef explicaba todo eso al afortunado comensal y los fotógrafos hacían su trabajo, Juan estaba impresionado con aquella excentricidad; su cara parecía un poema, tanto así que el rostro se coleó en una de las fotos que más tarde aparecería en el Record Guinness 2008, detrás del afortunado comensal que disfrutó del postre más caro de la historia.

Al terminar de comer, el excéntrico, aunque después de aquello ya no tanto, se fue del restaurante a comer el postre en el Mc Donalds de la esquina, y pidió un sundae con bastante sirope de caramelo, lo más parecido a oro.

A la semana siguiente Juan abre el periódico y lee: “Cerrado y multado el Serendipity por encontrar dos ratas en la cocina”, así se explicaba la gastritis e infección estomacal que le dio después de haber comido en aquél lugar.

domingo, 12 de agosto de 2007

A TODOS AQUELLOS


(Textolibre - Agosto 04, 2007)

A todos aquellos…
Que estuvieron, sin conocerlos; comprendieron.
No preguntaron, solo consolaban.
Indagaban en las palabras, en el rostro.
Inferían, pero sin ninguna verdad.
Sólo estuvieron, solo recordaron.
A todos aquellos…
Que soportaron muchas letras, muchas llamadas.
Dieron la libertad absoluta a la paciencia y el llanto.
Imaginaron locuras, y solo les quedaba consolar.
Tuvieron miedo, pero también palabras, más palabras.
A todos aquellos…
Que no sabían, sólo veían.
Veían dolor, veían tristeza.
Extendieron su mano, extendieron su corazón, extendieron su tiempo.
A todos aquellos…
Que regalaron algo de su vida, algo de su abstracción.
Supieron escuchar, supieron abrazar, supieron mirar.
A todos aquellos…
Que otorgaron risas, que otorgaron un minuto de armonía.
Cedieron chistes malos, pero con un objetivo.
Se acercaron, y se quedaron, o al menos recordaron.
Piropearon el mínimo detalle, aprendieron de la lástima, pero les funcionó.
A todos aquellos…
Que tuvieron la capacidad de abrir unos ojos que no brillaban.
A todos aquellos que impidieron la tragedia.
A todos aquellos que asistieron un nacimiento.
A todos aquellos que lograron agradecimiento eterno.
A todos aquellos que captaron un corazón.
A todos aquellos que se ganaron una vida inmortal.
A todos aquellos…

Mereced el cielo, perpetuar en el mundo.

El final…lo sabía


(Historias personales - Abril 29, 2007)

Increíble e inesperadamente, hoy, el día más normal del año, comenzó el final. Es como la muerte, sabes que vendrá, pero no sabes cuando.

Tanto tiempo preparándome para este final, y me tomó por sorpresa. De nuevo el dolor en el pecho que no sentía desde la primera verdad que me ofreció el cielo, o el infierno. O quizás, simplemente la tierra. De la que aún aprendo. Pero desearía no aprender más.

Sabía que llegaría, y creí tener todas las herramientas para entenderla, aceptarla y no sufrirla. Aún creo que las tengo, pero no se que se hicieron en ese instante, donde se mezclaron el pasado, el futuro, el presente, los sentimientos,…y lo más importante, la verdad con la que nacimos.

Tantas líneas escritas descifrando nuestras vidas, concluyendo acerca de los nombres, los colores, los códigos, el tiempo, el dolor, los deseos, las pasiones, los secretos, las leyes, las formas, las frases, los recuerdos y las miradas…tanto tiempo escribiendo una historia, que se negaba llegar a su final, que temía escribir la última palabra, porque estaba consciente del dolor. Y hoy, simplemente hoy nos vimos a los ojos y supimos todo lo que escribimos, todo lo que sentimos.

Sólo dos cosas quise que sintieras de mí, la primera, el amor que nació desde el día en que supe que existía, y la segunda, las ganas de hacer la fantasía hasta nuestras tumbas.

Te pedí una vida, antes del final y después de él… Es la única vida que mi mente concibe. Es la única historia que podré escribir cuando ya mis sentidos no marchen bien. Tú, no sabes si podrás darme la existencia anhelada, pero si sabes que la realidad está primero que la vida, estará primero que el ser, estará primero que nuestro ser.

Sé, que los buenos modales del amor dictan permanecer juntos, y siempre he sido educada ante tal sentimiento. Conmigo no manifestarás esa educación, pero pido que sí lo seas con nuestro ser, aunque aún no sepas si vendrá en camino.

Nuevamente lágrimas, nuevamente dolor, nuevamente un escrito, así sea el final, pero nuevamente un dolor que colapsa en sus apariciones; un dolor que ya el corazón conoce, y que siente desgana de detenerse a recibirlo.

Una vez más recurro al cielo, para rogar la serenidad de mi alma, de nuestras almas, para rogar por un futuro despejado y digno de permanecer en una vida. Tal vez el Todopoderoso me juzgue por utilizar su cielo para la serenidad… pero en el fondo, el reino celestial sabe que mi aprendizaje ha tenido frutos. Y creo que han sido bueno frutos.

No puedo comenzar un final sin seguir dando las gracias a la existencia, al entorno, a la esencia de las cosas, al espíritu santo (responsable de la mitad de mi vida). Gracias por permitirme el juicio agudo, la mente clara, la paciencia que se muestra como infinita, la madurez que me sorprende, la razón que aparece en sus momentos justos, y el talento de la tolerancia que pocos tienen. Gracias por permitirme amar, aunque parezca el final de un corazón.

Y sigo aquí…vagando por las calles de mi historia, en la que espero que estés, así sea como el pintor de cuadros de colores llamativos que todo el mundo ve.
Rezo, ansío y deseo que nos encontremos en la felicidad. Es de los dos.

Termino con una oración que escuché hace poco, y que le sigue a tu frase de “cuando éramos felices y no lo sabíamos…”: “El pasado y el presente pueden tomarse un café juntos para permitir que el futuro respire con buen humor”.

Ahorita es el presente, falta el café, el futuro y el aire… ¡Qué futuro!

Desvarío


(Haiku - Abril 26, 2007)


Vender la leche agria

regar deseos

así es tu círculo



ALEJANDRA


(Acróstico - Abril 20, 2007 )


A mo aquello que le pertenece a la vidas luchadoras
L anzo al viento las palabras que por suerte me gané.
E lijo el mundo para alcanzar la felicidad que proclamo.
J adeo luego del maratón de lo insólito.
A borrezco la intolerancia de las pasiones ajenas.
N avego en un mar sin fin, solo por su conexión con el cielo.
D egusto la belleza de los pensamientos de verdades.
R uego al Todopoderoso la fortaleza para el sentir.
A ñoro mi vida desde el momento de mi nombre, del amor.

Del vandalismo al arte

(Crítica - Mayo 8, 2006)
Rayar, pintar, marcar, o intervenir una pared o superficie de cualquier ciudad no es simplemente un acto vandálico; desde los años 60, este hecho pasa a hacer un arte, el Street art, conocido también como el arte callejero o el arte de guerrillas. Nace en Nueva York con el tradicional graffiti, y hoy se manifiesta con stikers, plantillas, logos, dibujos, y cualquier otra expresión artística impresa que se pueda presentar en la calle.

Generalmente, por lo que he visto en fotos y en calles, representa una cultura orientada al rompimiento de patrones, al desvanecimiento de paradigmas, una cultura rebelde que está en contra del arte sólo para los museos. Es una cultura que llama la atención desde la forma de vestir de sus integrantes, que a través de la imagen expresan irreverencia y atrevimiento.

Esta expresión artística está ampliamente desarrollada en países europeos como Londres, Francia y España, donde el street art ya es parte del panorama. “Ya resulta extraño ver una pared en blanco o un bote de basura sin rayar”, me comentaba la artista plástico Jeannette Ramírez; quien a sus 30 años aún siente el grito de una generación que reclama atención, que nos dicen “estamos aquí, véannos”.

Jeannette vive en España, y allá ha podido observar, comprender, y desarrollar una cultura del arte en las calles, dice que sus amigos están locos, que muchas veces no está de acuerdo con lo que hacen, porque siente que transgreden parte del patrimonio de la ciudad, pero les respeta su forma de arte y se queda callada, porque sino “sería como tener un amigo ladrón y decirle cual auto es el que debe robar”.

En Venezuela, existen dos atrevidos que se han aventurado en esta órbita del street art. Con bailarinas y boxeadores han llenado muchos espacios de Caracas. Hase, diseñador gráfico tomó el tema del boxeo para expresar la lucha cotidiana de los jóvenes por lograr algo en este país. Y Pian, diseñadora gráfico, tomó las figuras de las bailarinas para representar la lucha femenina, lo que una mujer tiene que enfrentar todos los días, y utiliza las bailarinas ya que son el resultado del esfuerzo, la perseverancia y el sufrimiento.

Con estos pioneros del street art en nuestro país, puede que Venezuela comience a abrir la concepción de una cultura artística desarrollada sólo en museos.

Miss Van

De la ponencia de Jeannette Ramírez, me hizo ruido cuando nombró a Miss Van, no sabía si se refería a la muñequita de las fotos que mostraba o a la artista que la ideó. Me dediqué a leer y encontré que Miss Van es una artista francesa que comenzó a pintar a la llamativa muñequita por todas partes en los años 90, con el objetivo de romper con la masculinidad que predominaba en el arte urbano, que por lo general estaba guiado por la cultura del hip hop. Miss Van denominó a estas muñequitas “poupées”, son caprichosas, femeninas, eróticas, dulces y sensibles, y esas características se demuestran en la ropa, o en la falta de ella, en las largas pestañas, en los colores, los labios gruesos, el maquillaje intenso y la mirada perversa. Se puede decir que las “poupées” recogen todos los rasgos juntos de las mujeres, por eso la extravagancia del personaje.

En muchas de las pinturas de las “poupées” de Miss Van se observan animalitos, y según la lógica de la artista representan a los hombres que han sido excluidos de su arte.

"Cuando éramos felices y no lo sabíamos…"



(Historias personales - Marzo 31, 2007 )

Tu frase más inteligente desde que nos descubrimos las verdades
La conciencia de saber que fuimos felices en tiempos de guerra
El recuerdo de lo que fue, pudo ser y no fue
Simplemente la sinceridad de saber que nos tuvimos.

Éramos la clave de la conjugación de los colores
Fuimos esa confianza envidiada por aquellos que no nos tenían
Pertenecíamos a la tristeza y al corazón que hoy pensamos
Estuvimos en la cima de la honestidad que hemos perdido.

El júbilo solapaba el verdadero sentido de ambos
La rutina no era el automatismo al que una vez nos acostumbramos
Cada beso era libre y sin culpa, solo era el beso
Tu mirada fue espontánea, y blanca transparente.

Hoy vemos como nuestras vidas tomaron lujos diferentes
Anhelamos la época en que los ojos reflejaban tranquilidad
Sabemos como nuestras vidas se han encontrado en lo más inesperado
Nos dimos cuenta que el presente era la verdad, pero no el deseo

Al menos no el mío.

En aquella época cuando éramos felices y no lo sabíamos
Éramos como los niños que juegan en la noche fría bajo la lluvia
Y no están conscientes que su libertad los puede resfriar
Sólo son niños, sólo son humanos.

En aquella época quizás no supimos ni un pedacito de futuro
Pero el pasado y su conciencia era una razón para estar en ese estado
Creo que aprendí a reconocer la felicidad en mis ojos
Solo después de dos grandes eventos, mi muerte y mi amnesia.


Éramos felices y no lo sabíamos, hoy creemos serlo y lo sabemos, puede que sea bueno.

LA NECESIDAD



(Reflexión - Marzo 31, 2007)

En estos últimos días me ha llamado la atención la cantidad de mensajes que he recibido respecto a “Amor gay”; lo que en parte me llena de satisfacción porque hay muchísimas personas dispuestas a hacer de esto un tema como cualquier otro, una historia de amor con la misma pasión, un sentimiento como el común de los corazones, y una conducta tan consolidada como la tuya o la mía.

Me tomé el atrevimiento (y pido permiso y disculpa a los autores) de copiar algunos de esos comentarios recibidos y que quiero compartir.

Dicen así:

1. “Esta mañana, como todas las mañanas, entré a Predicado.com en busca de algo interesante para leer. Me llamó la atención tu escrito ''Amor Gay''. Lo leí y me queda una duda... ¿estás al tanto del amor gay entre mujeres? En tu escrito hablas de los hombres y su amor, en lo bello de la mirada entre dos hombres que se aman... pero te olvidaste de las mujeres que se aman y se cuentan el mundo en una de esas miradas.
Me considero una persona de total mente abierta y acepto a todo el que se me acerqué tal cual como es, sin prejuicios ni críticas. En la vida he aprendido que el amor no es cuestión de sexo o identidad es cuestión de sentir, del corazón.”

2. “Gracias por tu escrito. Si supieras lo que sufrimos, y gracias a esas miradas que tu señalas es que somos felices en el mundo real, ¡fuera de 4 paredes! ¡Otra vez gracias!”


3. “Excelente tu postura. Más que todo poética al describir de manera sutil pero irreverente la forma de esa triste historia gay en una estación del metro. Sutil. Delicado. Bien.”

4. “¡Simplemente supiste expresar y plasmar muy bien lo que uno siente día a día y por culpa de esta sociedad tan cerrada, siempre comentaran de uno y lo que más me molesta es que comentan, y no es porque se preocupen por el bienestar de uno. Simplemente lo hacen para DESTRUIR.”

5. “Son pocas las palabras que puedan describir lo hermoso, lo profundo que en tu reflexión "Amor gay" logras reflejar. Esa sensibilidad tuya para con el "ser Humano" es algo que dilata la pupila del alma.
Debo darte las gracias, porque aunque no te refieres a "la lesbiana" estas mostrándole al mundo lo sensible, lo doloroso y lo profundo de ese tipo de vida que una sociedad critica pero que en tu texto lograste encender la chispa sensible del lector.
Gracias por conectar al Ser Humano con el Ser Humano.
Separaciones ya tenemos de sobra, por eso, gracias por UNIR.”

6. “Te felicito por tu escrito amor gay. Muy valiente de tu parte explicar que no tiene nada de malo las preferencias sexuales, y que muchos viven en la oscuridad por el qué dirán. Siendo personas tan llenas de sentimientos. Te felicito, gracias, un diez para ti.”

7. “… ¿Sabes? Siempre me ha parecido un tema súper complicado, porque por un lado los homosexuales son seres humanos como cualquier otro (y mira que por lo general de verdad son personas sensibles y honestas), pero por el otro es también definitivamente una desviación de la naturaleza, por llamarlo de alguna manera,…
… La naturaleza creó hombre y mujeres, así de sencillo. Una vagina y un pene para la reproducción. Pero como todo fenómeno natural, existen también desviaciones; cosas que no funcionan como se supone que debían funcionar, y es allí donde para mí radica la complejidad del tema homosexual…”

Estos mensajes son los más representativos de lo que pensamos conviviendo en una sociedad donde se supone que la pluralidad muchas veces intentamos llevarla como bandera, tal vez no siempre se logra. Pero a través de cada una de las letras se hace perceptible la necesidad que tenemos de poder convivir sin obscuridades, y eso es un gran avance. Lo celebro.

Definitivamente:

Casi todos creemos que el único responsable del amor es el corazón, si fuera una desviación quizás tendríamos el corazón en los pies o en una rodilla.

Ese amor es el responsable que a través de las miradas muchos puedan sobrevivir en el doloroso mundo real. Cada intercambio de pupilas es como un poema de amor gritado a través de un megáfono, “sutil pero irreverente”. Y muchos pueden destruir (hasta inconciente) ese poema desde la forma más meticulosa hasta la más extrema.

Debemos tener en cuenta que todos estamos llenos de sentimientos, unos más que otros. Y esos sentimientos son los que hacen que nos conectemos con nosotros mismos y con los demás, y al lograr esas conexiones estamos en capacidad de “unir”.

Y ruego a Dios porque algún día todos podamos sentir como se “dilata la pupila de nuestra alma” cuando nos demos cuenta que sólo hay una razón por la que el mundo gira, y que también es una necesidad.


Ama.

LA CLAVE



( Vicios - Marzo 29, 2007)

Después de años supe que la clave para sobrevivir es:

Luz,
olvido,
compasión
y corazón.

Las cuatro le proporcionan un sentido a las cosas imposibles pero ciertas.

Amor gay

( Reflexión - Marzo 29, 2007)
Que rabia me da cada vez que escucho a la gente disertando sobre las preferencias sexuales de muchos, mi pregunta es ¿a quién le importa?

Nuestras vidas no dejarán de ser vidas porque el hijo de la vecina sea gay, o el profesor tenga un novio, a menos, claro está, que tenga un gran plan de matrimonio con alguno de ellos. Pero del resto simplemente carece de objeto de disertación o de asombro.

Pocos, muy pocos, son los que pensamos que hay más allá de ese posible chisme que pudiera ser cierto, y que es cierto, pero no nos importa su veracidad. Sencillamente es admirable lo que hace un homosexual para sobrevivir en una sociedad estigmatizada por la locura de creer que solo un tipo de placer es el válido.

En el parque, en la facultad, en el centro comercial, en todas partes podemos ver y sentir las miradas más profundas, enternecedoras y llenas de palabras que se profesan dos hombres cuando son victimas del aire social, que los obliga a trasladar su amor a la oscuridad.

Hace días pude presenciar una de las escenas más emotivas de mi vida. Estaba caminado para tomar el metro y veo a dos chicos en el mismo proceso, ambos cargados con bolsos grandes. De repente se detienen y se dan la mano, como el típico saludo de hombres al despedirse, ya que cada uno tomaría un tren diferente. En esos milisegundos de estrecharse la mano dijeron más de lo que se expresa en cien líneas; y de pronto se dieron un abrazo, el típico abrazo de amigos al despedirse, pero, luego del abrazo bastó un segundo para que sus ojos se iluminaran, sus miradas se cruzaran fijamente y su alrededor girara 360 grados.

Ese instante fue una de las cosas más mágicas que mis ojos han podido presenciar. Realmente estaba sorprendida de lo que esas miradas decían en aquel momento, y más sorprendida estaba de haber podido capturar esa hechizo. El instante de las miradas parecía eterno para ellos, toda una vida de prejuicios, dolor y amor intercambiaban sus ojos. Luego de ese permuta de corazones se dieron un beso en la mejilla, y con eso eran muchos los años que le estaban cobrando a la vida de tener un amor a oscuras; ese beso en la mejilla, en medio de cientos de personas caminando apuradas para tomar un tren, significaría la sonrisa de muchos días posteriores. Después cada uno tomó la dirección a donde iban.

Al presenciar todo aquello, que ocurrió en algo así como menos de 3 segundos, me emocioné, sabiendo que ese día dos seres humanos que se aman le estaban cobrando al mundo una porción lo injusto que es con ellos.

Desde ese día pensé más detenidamente, y me dediqué al estudio de ese tipo de miradas, sobretodo las más cercanas a mí, y he descubierto cosas impresionantes. He descubierto como dos hombres, simplemente a través de miradas que duran milisegundos y sin que nadie se entere, se pueden decir “te quiero”, “te necesito”, “moriría por ti”, “eres lo mejor que me ha pasado en la vida”, “estaré contigo siempre”, “confía en mi”, “si, confío en ti”, “eres mi mundo”, simplemente se pueden decir “te amo”.

Para mí ese ha sido un gran descubrimiento, ya que expresar un mundo en una mirada y entre dos personas que la sociedad considera prohibida, es un reto, que sólo los más sabios, valientes, y que sienten el amor son capaces de realizar.

Después de esos días comprendí lo que sentía mi más preciado tesoro, mi único tesoro tangible, mi único tesoro real.

Comprendí que esa forma de amor es la más valiente sobre la tierra, la más luchada, la más temida, la más envidiada, la más iluminada, porque la luz que emerge de esas pupilas enciende el sentimiento más profundo y escondido en los corazones.

También comprendí que mi palabra, mi mano y mi abrazo puede hacer feliz o frustrado a aquel que no tiene la mi misma opción sexual.

Entendí que he tenidos las mejores oportunidades de sufrir y ser feliz a mi manera, como yo lo decida, sin que nadie estudie mi mirada, aunque exprese todo.

Y finalmente supe que puedo morir por aquel que vive un amor gay; puedo morir por él.

Maru


( Mini Cuento - Marzo 28, 2007 )
Espectacularmente bella, llena de brillo, la melena exuberante, exceso de peso, o de belleza, para no ser crueles…lista para disfrutar, emocionada, allí estaba, a la espera del carruaje para el regocijo.

Y llegó, pero no al sitio aún, a la plaza esperando que llegaran Ellas, las protagonistas de su diversión y la posible causa de su emoción.

Pasaban las horas, había nervios, entonces empezó a comer dulces, un ritual casi obligado en tiempos de ansiedad.

Llegó Enrique, alguien tan especial, pero tan diferente. Maru suspiraba por él, pero él no era capaz ni de derramar una gota de sudor; pues su sudor tenía nombre de hombre, nada extraño para Maru.

Se hicieron las 12, llegaron al sitio, había nervios, Maru tenía mucho tiempo sin colearse con aquellos que la ayudaron a ver la verdad que le ofreció el Espíritu Santo.
Maru entra, Enrique entra. Maru sudaba nervios, pero emoción a la vez, y siempre a la espera de Ellas.

Enrique le explicaba como era el proceso para que Ellas aparecieran. Maru atenta escuchaba las palabras de Enrique, y arrugaba la cara pensando en todo lo que las pobres sufrían para ser tan bellas, tan perfectas, tan deseables…

Como se soñaba Maru.
( Vicios -Julio 08, 2006 )


En la música, en la lectura, en la escritura, en las palabras, en los sueños y en las metas; allí estaba, el vicio, el defecto, el hábito, el exceso, el gusto, la mala costumbre, la maña, la destreza, el arte, el capricho, la licencia, o como se le quiera llamar. En fin, allí estaba…, muchos días pensando cómo hacerlo, cuándo comenzar, por dónde empezar, qué decir, a quiénes escoger. Es algo que me acompaña siempre, desde el momento que descubrí que podía hacerlo posible, y también desde el momento que descubrí que sería el segundo reto más grande de mi vida, lo suficientemente difícil para amargarme todos los días, desde que comience hasta que termine. Pero también lo suficientemente poderoso como para creer que soy grande.

Pasarán los años y quizás no te logre en el tiempo que deseo, pero estarás allí para darme una justificación de todo lo que he aprendido y aprenderé, eres tú…mi vicio, mi defecto, mi hábito, mi exceso, mi gusto, mi mala costumbre, mi licencia, mi maña, mi destreza, mi arte, mi capricho, mi licencia, eres tú…mis ganas de probarme y de probarte.

Allí estas tú.

LA LÓGICA QUE AMO Y ODIO


(Vicios - Abril 01, 2006)

Adoro el horizonte y desprecio la sal
Conquisto el cielo y aborrezco el lodo
Enamoro tu mirada y repugno la meta
Galanteo tu nombre y detesto tu alias
Guardo el momento y reniego el silencio
Exalto mi honor y menosprecio mis sentimientos
Seduzco tu sexo y condeno mi vida
Aprecio el aire y desapruebo tu frío
Valoro mi fuerza y lidio con dolor
Quiero el horizonte y critico mi cuerpo
Festejo mis días y maldigo el día
Deseo las estrellas y ofendo mi valor
Admiro la tierra y denigro la enfermedad
Obsequio mi existencia y repelo el pasado
Piropeo la forma y malgasto tu boca
Idolatro mi hemisferio y sanciono el destino
Arrullo el mar y rechazo las piedras
Suspiro tu lado y castigo el pensamiento
Declaro la placidez y acuso la razón
Venero el alma y excomulgo lo forzado
Cortejo tu cuerpo y abomino tus colores
Miro tu camino y sentencio la oferta
Amo lo tuyo y odio lo mío.

Y LLEVABA EL MISMO NOMBRE

( Textolibre -Marzo 26, 2006 )

De un cumplido nació la querencia que llevaba mi mismo nombre. El color parecía ser el mismo. El código era lógico y entendible. Sólo bastaba que apareciera la fuerza que comprometía al corazón.

Y llegó la fuerza, plasmada en el más intimo deseo de cercanía, de propiedad de pensamientos, palabras y visiones. Bajo el oscuro silencio las almas se comprometían, bajo un mismo nombre los deseos se hacían apenas perceptibles.

Un principio que llamaba a las más coloridas flores del verano, un final que arrastraba las hojas en su transición al otoño. El nombre repetido se acentuaba en los colores, los dignificaba, los hacía brillantes; parecía que perpetuarían en el tiempo, que tendrían el triunfo del sol, y no el que promociona el arco iris en tiempos de cielo oscuro.

El nombre los hacía grandes, el pensamiento originales, el trabajo afortunados; y la conciencia reposaba en paz.

Y llegó el otoño, la lluvia mojaba la manta sobre la grama, la empapaba; y el viento ensuciaba el cristal fino, caro y muy transparente que estaba en la ventana. Un otoño poco convencional, demasiado propicio a la celebración, al festejo de tener el mismo nombre.

Deseando inconcientemente el verano, el código comenzaba a ser ilógico, y se ocultaba sobre la sonrisa, y sobre la subconciencia de la verdad; haciendo pesada la lluvia, pestilente y con puyas en la cara.

Ningún dolor era manifiesto, solo a veces palpable en las noches de insomnio, donde descifrar el nuevo código parecía ser la meta sin razón, pero no el deseo. Solo existía la satisfacción de llevar un mismo nombre, de sonreír por una misma vida.

Y ocurrió, el viento se llevó lo que nunca supo explicar, no era otra vida, no era otro ser, no era otro perfume, no era otra patria, no era otra mancha. Era un nombre diferente, ¿pero cómo?, si el código funciona con un mismo nombre, permite la conjugación de un solo color, le da vida a un solo ser. Sino el color se dividiría, el ser moriría…y ya no habría código, ni siquiera palabras para volver a escribirlo.

Maldita la tormenta que rompió las leyes, que descuartizó los días, que arrastró el arco iris opaco en tiempos mojados, que dividió el camino, que cambió la forma, el color y la agudeza de tu misma vida, y de mi mismo nombre.

LO QUE APRENDÍ EN LA GUERRA

( Reflexión Marzo 25, 2006 )

Hoy aprendí:

A cultivar la maldad, a ser y a estar seca.
A tener un sentimiento rebelde.
Que en esta vida hay gente ilusa, aprendí lo que es el rencor, que aún no se si ese es su verdadero nombre.
A ver como desconocida a mi propia sangre.
Aprendí la ironía de la vida y la ironía de mi alma.
A tomar una decisión en el lugar que me convenga.
A confiar en mi propio yo.
A observar la destrucción de todo en medio de una guerra.
Que a quienes rindes homenaje no son tu familia.
A aguantar dolor hasta el momento de soledad.
Aprendí a reemplazar lo bueno por lo malo, o por lo peor, o por lo inédito.
Aprendí lo que es la inconformidad al lado de alguien que ha propiciado mi entrada a la guerra.
A tomar la lástima y la nostalgia como dos conceptos que se juntaron a mitad de la batalla.
Aprendí la estupidez del mundo creada por los hombres.
Que amar sabe a tierra y es una ley que nadie cumple.
Aprendí la lucha por el arma necesaria.
A tomarle gusto al desprendimiento y a las ganas de lograrlo algún día.
A conocer las boberías que me perjudican al ganar la guerra.
A no prestarle atención a la modestia, a creer que lo maravilloso existe sobre la fortaleza y bajo la debilidad, que solo dolor y derrota trae.
Que prestar atención a mi instinto de supervivencia es lo primordial.
Que los demás tienen oportunidades a estar mal.
Aprendí la arrogancia.
A aprovecharme de la situación en medio de la tormenta de arena.
Aprendí que quiero muchas cosas que no tengo, y que tengo otras que no quiero.
A percibir cada momento como una oportunidad para que mi vida sea feliz.
A buscar la sonrisa en medio de esa tormenta de arena, de la cual me aproveché.
Aprendí que sólo yo soy responsable de mi batalla, de la búsqueda de mi triunfo.
A cultivar la avaricia.
A sentir dolor por el que quise y se cayó.
Aprendí que no todos los que me valoran en la guerra son los que quieren.
Que algún día puedo quedarme sin armas, y convertirme yo en mi propia arma, en una cosa de guerra.
Aprendí a pedir la devolución del favor que algún día hice.
A dudar de la confianza, producto de la guerra, donde no conoces a alguien.
A identificar al verdadero traidor, al que dejó la lucha por dinero.
A hablar de lo estúpido, lo cómico, lo bueno, lo malo y lo hiriente.
Aprendí la máscara de la inocencia
La pintura de la hipocresía.
A escribir sobre lo hecho.
Aprendí que es necesaria la práctica de lo que la guerra me dejó.
Gracias a la guerra y a su jefe por todo lo que hoy aprendí.