jueves, 2 de julio de 2009

Una noche sensual

Oscuro, mediano, con un orificio en el medio y duro, muy duro.
Una gran experiencia táctil.
La aventura comenzó a las 9:57 de la noche.
Llegué, me quite el abrigo y me dejé llevar.
Solo pensaba en cosas maravillosas.
Los deseos más intensos y acelerados venían a mi mente.
Las horas pasaban, pero el tiempo parecía estar detenido.
Comencé a inquietarme y a sudar.
El dolor se apoderaba de mi cuerpo.
Me dieron ganas de llorar.
En ese momento comencé a entender que no era mi sitio.
El dolor cada vez era más grande.
Su estructura rígida y dura se clavaba en mi cuerpo.
La situación se escapaba de mis manos.
Me levanté, descansé, caminé de un lado a otro, volví.
No podía rendirme, había pagado por estar allí.
Se hizo de madrugada, ahora tenía frío.
Él seguía ahí, consumiéndome el cuerpo y la vida.
Reventé en llanto.
De tanto llorar me quedé dormida.
Cuando desperté ya eran las 6:13 A.m.
Había mucha gente alebrestada a mí alrededor.
Revisé mi cartera, estaba todo.
De repente se abrió una puerta, y vi al fondo: Bienvenidos al Registro Mercantil IV.
¡Al fin! Me hicieron pasar y comenzó la segunda parte de la experiencia, pero antes pateé a ese cuerpo oscuro, mediano, con un orificio en el medio y duro, muy duro, el banquito, símbolo del reino que nos ha tocado.

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